By C.
22/8/10
Nadie lleva una mochila más pesada que la que puede cargar.
¿Qué raro, no? Como una frase tan simple puede tornarse una tortura. Cómo es que la inocencia puede desaparecer de un momento a otro, así como si nada. Todos le tememos al cambio, pero cuando el cambio llega, y es obligatorio e inevitable, se torna imposible aceptarlo, pero también se vuelve imposible evitar negarlo. Cuando un cambio es drástico, llega y arrasa, como un baobab llega para instalarse y destruir nuestras vidas, derrocarnos. Nos cuesta tanto empezar de cero que hasta pensamos en renunciar, consideramos abandonar todo y desaparecer, borrarnos del mapa. Pero no queda otra, hay que apretar el botón de reinicio y reintentarlo... presionar el botón cuantas veces sea necesario. Pararse y continuar la pelea, por que eso es lo único que se puede hacer, y lo único que debemos hacer. La vida sigue, y, aunque cueste, hay que aceptarlo y pararse luego de cada golpe. ¿Qué hacemos sino? ¿tiene lógica abandonarlo todo? ¿dejar atrás a todo y a todos? ¿para qué? ¿con qué fin? Tenemos que seguir, esa es la razón de la vida, ¿no? En esos momentos, ignorar no nos sirve de nada, puede que a veces sea la felicidad, pero otras, para qué ignorar si al final terminamos siento títeres...
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