Estoy muy cansado de acabar siempre llorando, y más cuando realmente no soy tan infeliz como mis lágrimas pueden dar a entender. La realidad en la que estoy sumido no es la que yo esperaba, y tal vez mis sueños de juventud estén diluyéndose con el paso de los años. Pero de ahí a montar melodramas nocturnos de dudoso gusto... va un abismo. La utopía está sobrevalorada. ¿O tal vez no?
En mi mundo no hay lágrimas ni infelicidad. No hay comeduras de cabeza ni falta de aire. No hay frustraciones ni palabras vacías. No hay suciedad ni contaminación. No hay desorden ni falta de tiempo. No hay soledad forzada ni compañía interesada. No hay pasado ni futuro. Solo presente.
Si Alicia soñó con un mundo fantástico hecho a su medida, ¿por qué no puedo hacerlo yo?
By http://perogrullo82.blogspot.es/
3/12/10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario