13/4/11


Soy maníaca y ciclotímica. Estoy loca, un poco. Me gusta reírme, divertirme. Pero por momentos no me sale. No es fácil ponerle la tapa al frasco de las angustias, porque se siguen acumulando y el vidrio estalla, se rompe, y se clava no solo en vos, sino que también en los demás. Soy adolescente, tiene sentido que mi estado de ánimo suba y baje constantemente, en mi caso ya es excesivo. Cuando estoy angustiada, o shockeada reacciono como si me hubiesen dado una noticia increíble, y a la media hora decaigo, y empiezo a llorar. Solo es cuestión de esperar un rato para que mi ánimo vuelva a subir. No está bueno, los picos no son iguales, no se neutralizan. Me vuelvo intolerable, hasta para mí. Pareciese que tengo un imán para las desgracias, no son terribles para otros tal vez, pero para mí lo son. Sigo pensando que alejo a la gente, o la gente se aleja de mí. No me quedan muchos que me banquen, no tolero que me mientan, no tolero que intenten pasarme por encima. Lo que me hace increíble como amiga, y horrible como enemiga. No soy buena consejera, y no sé si soy muy buena escuchando tampoco. Mis amigos me escuchan, me bancan en todas; pero cuando ellos están mal no sé que decirles, como reaccionar, qué hacer. Lo único que me sale es la venganza, que intento reprimirla un poco, porque a veces se me va de las manos y me meto con cosas grosas, pero hay casos en los que esas cosas grosas valen la pena, y nada es suficientemente malo.
Me amo, me siento genial, increíble. Soy bastante egocéntrica, pero le doy mucha importancia a mis amigos. Sin ellos no me amo, ni me siento genial, ni increíble. Por eso te digo: Yo te avisé, una lágrima derramada = El fin de tu mundo.

By C.

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