By C.
3/12/11
Cuchillo tras cuchillo. La piel se fue tajando, y el cuerpo comenzaba a desangrarse lentamente. Ella no lo creía, se cegaba a esa realidad. Creó su mundo ficticio en el que, a diferencia del real, todo iba a salir bien y nadie iba a morir. Su vida estaba en sus manos, y ella definía lo que sucedía a continuación. Creía poder hacerlo, creía poder controlar lo que acontecería. No era así. No había forma de que supiera que alguien iba a morir. No había forma de que supiera que su vida estaba por acabar.
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