Se van cayendo como fichas en el yenga.
Una por una, en cámara lenta.
Las veo llegar a la cima y
desplomarse como un edificio construído
a base de granos de arroz.
Yo las coloco allá, en lo alto y
espero...
Eventualmente caerán.
Siempre caen.
13/2/12
3/2/12
CG
Yo. Ésa era la respuesta a todas mis preguntas, mis miedos, mis deseos.
Yo. Ésa era la respuesta a todas mis culpabilidades.
Yo. Ésa era la respuesta a todas mis culpabilidades.
Yo. Ésa era la razón por la cual estaba viviendo de esta forma, siendo egoísta, pero no con otros, sino conmigo misma. Yo estaba hundiendo mi propio barco, era mi propio iceberg. Era mi propio monstruo que venía a acecharme por las noches, e incluso a veces en el día. Yo estaba demoliendo mis propias columnas, una por una, hasta que no quedase ninguna y nada pudiera sostenerme. Yo era mi propio miedo, me rehuía a mí misma. Yo era quien ponía un arma en mi cabeza sin intenciones de matarme, jugando a la ruleta rusa, "cuando toca, toca". Mi mayor miedo... ¿cuál era mi respuesta siempre que me preguntaban eso? Yo era mi mayor miedo, pero yo nunca respondía eso. Yo me agobiaba, me asfixiaba, me consumía. "Escapo" -decía yo- "escapo de lo que me atormenta"- cuando en realidad, lo estaba acercando más a mí... y lo sigo haciendo. Yo, esa persona autodestructiva, que vive dentro mío. Yo era mi mayor tortura, me secuestraba y no me dejaba salir, pasaba horas, días, semanas, recluída en esa habitación que es mi cabeza, una habitación abandonada, con paredes oscuras, sin luces ni ventanas, sin agua ni comida. Sin saberlo, me estaba suicidando.
By C.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

